CÁNCER DE ENDOMETRIO

Adaptado del documento State of de state of Gynecologic Cancers SGO 2016.

El cáncer de endometrio se origina a partir del tejido que recubre la cavidad interna del útero denominado tejido endometrial, ésta capa puede crecer de forma desproporcionada generando un carcinoma subyacente que puede comprometer la pared del útero y el resto de órganos adyacentes. El principal tipo histológico de este cáncer es denominado adenocarcinoma de endometrio, siendo la mayor parte de estos tumores de “bajo grado” lo que les confiere un pronóstico mas favorable. Otros tipos histológicos son considerados de “alto grado” siendo de comportamiento agresivo; estos son: el carcinoma seroso, el carcinoma de células claras y el carcinosarcoma. Estos últimos con un riesgo mayor de recurrencia en el tiempo.

Los sarcomas uterinos representan un tipo de cáncer cuyas células malignas se originan en la pared muscular del útero (son los denominados leiomiosarcomas) o en las células de soporte (denominados sarcomas del estroma endometrial). Estos tumores también tienen un comportamiento agresivo.

SÍNTOMAS

El principal síntoma de alerta para la presencia de cáncer de endometrio es el sangrado o hemorragia uterina anormal. Cualquier tipo de sangrado (ya sea una escaso manchado o una hemorragía moderada a severa) que se presente en la postmenopáusia puede ser un signo de cáncer de endometrio; la cantidad de sangrado presentado (sea abundante o escaso) no se correlaciona con el riesgo de cáncer de cada paciente, por este síntoma siempre amerita ser estudiado por un profesional. En el caso de las mujeres jóvenes (antes de la menopausia), éstas pueden experimentar sangrado abundante e irregular persistente con pobre respuesta a los tratamientos farmacológicos instaurados como síntoma de cáncer uterino.

FACTORES DE RIESGO

El principal factor de riesgo en la mayor parte de los tumores endometriales es la exposición prolongada a estrógenos, ya sea por estrógenos prescritos, por el uso de Tamoxifeno o por la presencia de fuentes endógenas de estrógenos en relación a los cambios generados por la obesidad. Todos estos tipos de exposición estrogénica sin una adecuada oposición por parte de progestágenos.

El síndrome de ovario poliquístico que fecuentemente se acompaña de sangrado menstrual irregular e infertilidad secundaria a alteraciones en la ovulación, es un factor de riesgo por la misma razón hormonal explicada con anterioridad.

Otros factores de riesgo son el inicio a una edad temprana de los ciclos menstruales, la menopausia tardía, el nunca haber tenido hijos, así como la diabetes y la hipertensión (debido a su relación estrecha con la obesidad). Una fuerte historia familiar de cáncer de endometrio o colon puede ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer endometrial.

DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

Las mujeres con cualquier tipo de sangrado después de la menopausia o con la presencia de un sangrado severo, prolongado e inexplicable antes de la menopausia (esto hace referencia a las mujeres después de los 45 años de edad o pacientes menores si existen factores de riesgo como por ejemplo la obesidad), deben ser llevadas a biopsia endometrial para descartar la presencia de cáncer. En ausencia de signos de sangrado anormal, no existe un test rutinario para cáncer de endometrio.

Como parte de la valoración inicial también es posible solicitar una ecografía pélvica transvaginal que aportará información con respecto al grosor de la capa del endometrio, dado que en la mayor parte de los casos de carcinoma endometrial se encuentra engrosado. Se ha establecido un punto de corte en pacientes menopáusicas ≤ a 4 mm.

Una vez se tenga el diagnóstico histológico de cáncer endometrial se hará un estudio con imágenes diagnósticas para definir la posible extensión extrauterina del tumor. Con este fin se realiza una tomografía de abdomen y pelvis con contraste, estudio que permitirá definir el la localización del tumor y su posible compromiso a órganos adyacentes, así como su extensión a los ganglios linfáticos. La resonancia pélvica con contraste también podrá solicitarse con la idea de determinar con mayor exactitud el tamaño tumoral y su grado de compromiso a la pared endometrial.

El manejo oncológico primario de este tipo de cáncer es en la mayor parte de los casos el manejo quirúrgico, que implicará la realización de la histerectomía (resección del útero), la resección de ambos ovarios, la linfadenectomía pélvica (resección de ganglios linfáticos) y de acuerdo a las características del tumor, la realización de la linfadenectomía para aórtica. En algunos casos se retira el omento o placa de tejido graso que cubre las asas intestinales. Los estudios actuales también soportan la resección quirúrgica de implantes metastásicos cuando se encuentran en la primera cirugía. De igual manera se propone realizar este tipo de cirugías por vía laparoscópica o cirugía mínimamente invasiva debido a la baja tasa de complicaciones comparados con la cirugía tradicional.

De acuerdo a las características histológicas del tumor analizadas al microscopio y la extensión a los ganglios linfáticos se definirá la indicación de realizar tratamiento adicional con quimioterapia y radioterapia.

PREVENCIÓN

Las mujeres pueden disminuir el riesgo de cáncer endometrial, realizando actividad física de forma regular y llevando una alimentación balanceada que les permita tener un peso saludable.

Las mujeres deben estar atentas a su historia familiar y la presencia de predisposición genética dada por el denominado Síndrome de Lynch esto con el fin de realizar estudios de tamizaje de forma temprana.